viernes, octubre 16, 2009

jag behöver dig

Despierto. La luz entra por la ventana, ágil y dolorosa. Abro con esfuerzo los ojos. Los cierro. Estiro lentamente los brazos mientras bostezo y me reacomodo poco a poco entre las sábanas. Cómoda y recargada en tu pecho, regreso a mis perfectos y deliciosos sueños de ti. Minutos después tus besos me despiertan por segunda vez, jugando con mi cabello me susurras tonterías al oído.



jueves, octubre 15, 2009

want to say

That maybe I was looking for something else, and the fact that I am alone does not make any sense. I would love to love you, I would love to be yours. But the sun is just rising, and Im just dancing. We're both new in town, I guess we are both destinated to fall. I enjoy the way you look at me, I would love to kiss your lips. But dreams are not enough, dreams just make me feel worse.

jueves, octubre 01, 2009

Reto de escritura rápida

–Wow, es todo un pic nic romántico, muchas gracias amorrr!
–Así es! Y con la mejor compañía del mundo.
Lo era. Nos recostamos en la mantita roja que te regalé en diciembre y me recargué en tu pecho, como siempre. Conversamos así durante horas. Hablamos de comida, fotos, libros, salidas, música, furias internas, estudios, sueños, estupideces y hasta de chismes. En una de esas comenzaste a jugar con mi cabello y yo a dibujar círculos en tu mano. Dejamos de hablar y estuvimos así durante otro ratito. Los círculos imaginarios emigraron a tus brazos y acto seguido, a tu cuello. Tomaste mi rostro entre tus manos y me besaste lenta y tiernamente. Fue nuestro primer beso-bonito-largo. Sí, así es, me gusta clasificar nuestros besos, ¡¿Y qué?!

Quiero pensar que tu aún lo recuerdas, ya que fue ése día y con ése beso cuando me di cuenta de que realmente te amaba.

lunes, septiembre 28, 2009

Divago mucho.

-Disfruto la vida. Me molesta la vida. Es tan incontrolable, llena de malditas sorpresas, llena de coincidencias, de emociones, de situaciones que lo sacan a uno de su zona de confort y control. Pero así está bien. Algo que me ha enseñado la vida últimamente es que la autosuficiencia y la satisfacción pueden ser consecuencias de la soledad. Vivía para los demás. Vivía y me transformaba, me amoldaba cada día para no estar sola, para agradar, para hacer reír, para convivir, para sentirme amada, aceptada, querida y anhelada. El cariño colectivo que un pequeño grupo de personas provee puede ser muy adictivo. Pero si dependes de él para tener felicidad, suerte. Pasé por ahí, y he llegado a la conclusión de que así pensamos casi todos, que para ser feliz necesitas a alguien más, que tu solo no puedes lograr una vida plena, que la soledad es mala, no es natural, etc... Tengo amigos, y les amo pero yo soy lo que ves, ves lo que soy. No soy ni reflejo ni sombra de alguien más.
Realmente estoy decidida a ya no cambiar por alguien. Soy influenciable, pero no soy adiestrable. Puedes influir en mi de muchas maneras, y espero que cualquier potencial influencia que alguien me quiera adjuntar sea buena, porque de lo contrario pierdo el interés. Ya no perderé mi valioso tiempo en estupideces. Nada de intentar complacer a los demás antes que a mí; primero lo primero. Sonará egoísta, pero así es la vida. Egoísta. ¿Quién vivirá contigo diario, a cada segundo, cada mañana, tarde y noche; cuando te bañas, cuando conduces, comes, vives, cuando todo? Tú! Siempre estás sólo tú.

-No. Algunas veces sólo estás tú.

-No. Mira, algunas veces tienes compañía y, pues eso está bien... pero, bueno, depende de qué compañía estemos hablando. Una buena compañía se espera, se desea, se anhela con un poco de desesperación, con alegría e ilusión. Porque ver a esa compañía te emociona, te hace feliz y el simple hecho de estar cerca el uno del otro hace que te sientas simplemente completo. Si vale la pena, esperamos el momento de reencuentro durante el día, con una pequeña pero evidente y delatora sonrisa en el rostro...


Mmm....

domingo, septiembre 20, 2009

Silenciar

Quisiera poder tener esa habilidad de contestarle a la gente lo que se merece, pero sin herirla. Algo prácticamente imposible ya que, aunque creamos merecer un utópico equilibrio de cosas buenas y cosas malas, la mayoría de las veces nos quieren y queremos reclamar las malas. Cosas malas hay tantas como para escoger, pero las que nos lastiman más, en su mayoría son palabras. No necesariamente groserías, pero palabras que, dichas con diferente entonación pueden significar tantas y tantas cosas. Sarcasmo, Burla, Cariño, Confianza, Odio, Desprecio, Amor, etcétera y etcétera. Malas Palabras son las que nos hacen llorar, las que nos enfurecen, las que nos humillan, las que nos entorpecen, alejan y aíslan. En mi caso lo que me tiene así resulta ser irónicamente todo lo contrario. El silencio. Supongo que para contestarlo como se "merece" debo silenciarme yo también.

jueves, marzo 12, 2009

Ni una


Magda se siente sola. Después de varias relaciones tormentosas, considera la posibilidad de que "tal vez" sea ella y no los pretendientes los del problema. Va conduciendo hacia el trabajo, automáticamente, sin tomar mucho en cuenta lo que acontece a su alrededor. Su mente está en el pasado. En esa tarde, ¡esa tarde tenía que ser!
Su sonrisa. Esa sonrisa que la derretía tanto. Él lo sabía, por eso sonreía más a menudo cuando estaba con ella. O... tal vez... realmente era ella quién le hacía sonreír. Nunca lo sabrá. Él ahora vive en otra ciudad, con otras amistades, otras aficiones y otra novia.
Cuando Magda se encuentra frente a una cursi película romántica, un beso apasionado, una mirada de flirteo ocasional, o cualquier cosa relacionada con el "amor", instantáneamente él aparece en su cabeza y se arremolina en su mente, causándole una nostalgia y una tristeza que le duran todo el día.
¡Cómo duele el amor!¡Cómo duelen los malditos recuerdos! Pero, Magda no llora, no. No llora a pesar de lo mal que se siente por ya no tenerlo a su lado. Llora en cualquier otra ocasión y por razones excesivamente insulsas; pero cuando se trata de Él, no llora.

martes, enero 06, 2009

;/


Magda se levantó muy temprano. Demasiado temprano para ser precisos, leyó durante un rato, dio vueltas en la cama y luego se preparó un rico desayuno. Tomó las llaves de su carro y se fue directo al centro comercial de la ciudad, uno no muy moderno ni surtido por cierto, pero algo es algo.
En fin, llegó y comenzó a caminar felizmente sin rumbo viendo hacia todos lados, a la gente, las tiendas, las plantas artificiales, las joyas sin clase en los aparadores, el piso... "hay que observar todo cuanto podamos durante esta vida, que pronto moriremos, si no es que antes nos quedamos ciegos" –era su filosofía personal. Una tienda de ropa bonita se atravesó entre sus observaciones sin sentido y dijo en voz alta que ya le hacia falta salir de compras sola, mientras que una señora que pasaba por un lado la vio feo por hablar sola, pero a ella no le importó. –Es una de las ventajas de comprar sola –pensó.–Nadie te apresura, nadie presiona, ni menos te gana la blusa más linda. Continuó caminando por hora y media, le dio dos vueltas al centro comercial. Nada.
–Bueno, al menos me comprare algo rico de comer y listo! –se dijo positivamente mientras se acercaba cada vez más al glorioso objetivo de hacerse poseedora del helado mas grande que pudiera encontrar. Se sentó sola en una mesa a devorar impulsivamente su deliciosa nieve.
De pronto, las lágrimas. No se pudo contener.
–No! –dijo entre dientes. No puede ser, ¿Porque a mí?, ¿Porqué otra vez?.
En ese momento, las personas a su alrededor comenzaron a verla como quien no quiere y a cuchichear, algunos incluso se reían. Sus ojos rápidamente se vieron hinchados y lágrimas negras corrían por sus mejillas, su blusa blanca de algodón se manchó de rímel, y tenia la nariz roja. También se había despeinado de tanto tratar de cubrir su rostro con su largo y castaño cabello. No hallaba como esconderse, ocultar sus malditas lágrimas que parecían tener vida propia .Finalmente, se levantó como pudo de la mesa, y con la cabeza agachada, tiró el resto de su nieve y comenzó a caminar-trotar hacia la puerta mas cercana al estacionamiento. Se tropezó continuas veces con la gente, ya que le daba vergüenza levantar la vista.
–Al menos espero que consideren la posibilidad de que me sucedió alguna tragedia familiar inconcebible. –dijo en voz alta para sí.
Cuando estuvo fuera, la respiración entrecortada y los gemidos comenzaron a acompañar su llanto incontenible.