Despierto. La luz entra por la ventana, ágil y dolorosa. Abro con esfuerzo los ojos. Los cierro. Estiro lentamente los brazos mientras bostezo y me reacomodo poco a poco entre las sábanas. Cómoda y recargada en tu pecho, regreso a mis perfectos y deliciosos sueños de ti. Minutos después tus besos me despiertan por segunda vez, jugando con mi cabello me susurras tonterías al oído.
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