domingo, septiembre 20, 2009

Silenciar

Quisiera poder tener esa habilidad de contestarle a la gente lo que se merece, pero sin herirla. Algo prácticamente imposible ya que, aunque creamos merecer un utópico equilibrio de cosas buenas y cosas malas, la mayoría de las veces nos quieren y queremos reclamar las malas. Cosas malas hay tantas como para escoger, pero las que nos lastiman más, en su mayoría son palabras. No necesariamente groserías, pero palabras que, dichas con diferente entonación pueden significar tantas y tantas cosas. Sarcasmo, Burla, Cariño, Confianza, Odio, Desprecio, Amor, etcétera y etcétera. Malas Palabras son las que nos hacen llorar, las que nos enfurecen, las que nos humillan, las que nos entorpecen, alejan y aíslan. En mi caso lo que me tiene así resulta ser irónicamente todo lo contrario. El silencio. Supongo que para contestarlo como se "merece" debo silenciarme yo también.

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