lunes, julio 29, 2019

Mírame

—Mírame —dijo ella secamente.
Su dulce y aniñada voz hacía que su orden sonara a capricho, a pesar de que se esforzó por bajar unos cuantos tonos al hablar. Jugaba con las puntas de su largo cabello rubio mientras le exigía que la mirara y fijó sus ojos en los de él.

Él, al llenarse de la pesadez de esa palabra, bajó la vista lentamente hasta cerrar los ojos con fuerza. Los mantuvo apretados por varios segundos y cuando finalmente los abrió de nuevo para ver a Lucía, torció la boca y levantó la ceja derecha de un modo en el que no se sabía si se estaba burlando de ella o si le estaba coqueteando.

Para ella esto ya no era un juego.

—Que me mires, dije. No que me comiences a seducir. Mírame y obsérvame. Analízame y ámame. Necesito sentir que me miras. 

—No puedo, Lucía. Y lo sabes muy bien. 

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